Necrópolis de la Joya


Entrada a la necrópolis

La necrópolis del periodo tartésico de La Joya, situada en el centro urbano de Huelva, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes en la Península Ibérica. El conjunto de tumbas excavadas a finales de los años ’60 por Juan Pedro Garrido Roiz dio como resultado una numerosa colección de objetos rituales de bronce, oro, plata, marfil, alabastro y cerámica que se conservan y exponen en el Museo de Huelva.

Dos de las piezas más significativas para entender el periodo orientalizante son el jarro zoomorfo de la tumba nº18 y el jarro con decoración floral de la tumba nº17, ambas realizadas en bronce y datadas entre los siglos VIII-VII a. C.  Según el Dr. Javier Jiménez Ávila, pertenecen al grupo denominados como atípicos, ya que presentan elementos iconográficos que los diferencian de las tipologías habituales, como el grupo escultórico compuesto por la cabeza de caballo y ciervo del jarro de la tumba nº18, sin paralelos fuera de la Península Ibérica; y la flor invertida (lirio o flor de loto) del de la tumba nº17, ejemplar único, que además aporta la originalidad del soporte cónico.  Ambas piezas comparten la forma piriforme y el remate del asa con la típica palmeta orientalizante, elementos habituales en numerosos jarros a lo largo del mediterráneo, desde Chipre a la Península Ibérica.

Jarros
Jarros

La necrópolis de La Joya es uno de los yacimientos más espectaculares e importantes de la Protohistoria peninsular. El conjunto, con un total de 19 tumbas excavadas, presenta una abundancia, diversidad y riqueza de materiales único (bronce, plata, oro, marfil, alabastro, huevos de avestruz). Es una evidencia de la próspera economía basada en las relaciones entre Iberia y el Próximo Oriente mediterráneo, teniendo como focos principales la isla de Chipre y la ciudad de Tiro.

Los jarros de La Joya son objetos de prestigio de alto status social propiedad de una minoría de rango real, que por medio de los rituales de enterramiento evidencian su poder y riqueza. La funcionalidad de los jarros encuentra su razón de ser en estas ceremonias, y se se relacionan con las libaciones destinadas a implorar la protección divina, o bien como instrumentos para el uso del agua en rituales de purificación.

Por último, cabe apuntar que actualmente se culmina la última fase del proceso de restauración del conjunto de piezas de la necrópolis de La Joya que se ha llevado a cabo en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Se trata de un ambicioso proyecto que contempla un numeroso lote de objetos arqueológicos, con piezas tan importantes como el arca de marfil o los fragmentos metálicos del carro de la tumba nº17. Además de la restauración, se han realizado una serie de análisis de materiales orgánicos, cuyos resultados nos ayudarán a conocer mejor el entorno medioambiental y los rituales de este importante yacimiento de la Antigüedad.

Fuente Junta de Andalucía

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