Catedral de Granada


Portada Principal de la Catedral de Granada

La Catedral de Granada significa uno de los iconos del Renacimiento granadino, siendo, conjuntamente con el Palacio de Carlos V y la cabecera de San Jerónimo, uno de sus máximos exponentes en la ciudad.

Interior Catedral de Granada

Interior de la Catedral

Pese a seguir un estilo clásicamente gótico en su concepción inicial, la incorporación de Diego de Siloé como arquitecto principal del proyecto supuso pronto un giro radical en su estilo hacia otro totalmente renovado estructural y estéticamente.

Considerada ya en el siglo XVI como la octava maravilla, y elegida inicialmente como lugar de enterramiento del Emperador Carlos V (pese a, finalmente, no llegar a serlo) conforma un espacio de especial relevancia para la arquitectura granadina y de una belleza y magnitud que ningún viajero debería pasar por alto al visitar la ciudad.

Los inicios de la construcción de la Catedral de Granada nos remontan a 1506, año en el que se concibe su primer proyecto de mano del arquitecto Enrique de Egas, y en el que ya se incorporó la Capilla Real como anexo a la misma. A causa de la muerte de la reina Isabel en 1504, fue necesario comenzar por la construcción de la Capilla Real, de forma que no sería hasta el 25 de Marzo de 1523 cuando se colocara la primera piedra de la Catedral.

Apenas tres años más tarde, la llegada del Emperador Carlos V trajo consigo un nuevo cambio en sus planes de construcción, debido a que el emperador deseaba hacer de la Catedral su lugar de enterramiento. A pesar de que esta decisión finalmente quedaría postergada, en su momento supuso el despido de su arquitecto inicial y la incorporación de Diego de Siloé como maestro mayor.

Alonso Cano en la Catedral de Granada

El nuevo diseño debía unificar las funciones de iglesia y panteón imperial, de forma que el proyecto de Siloé resultó mucho más complejo a nivel estructural y estético que el de su predecesor. Por tanto podemos decir que realmente él fue el gran artífice de la Catedral, con la ayuda por supuesto de otros grandes artistas, tal es el caso del granadino Alonso Cano.

Puerta del Perdón

El nuevo proyecto siguió los pasos de la tradición clásica romana, integrando una planta basilical con una cabecera circular a modo de mausoleo, muy alejado del inicial diseño de estilo gótico. Siloé trabajó concienzudamente los complementos estéticos de la Catedral, ejemplo de ello es la incorporación a su estructura arquitectónica de elementos ornamentales tan importantes como la portada del Ecce Homo, la portada de San Jerónimo, la portada de acceso a la sacristía o la portada del Perdón.

En 1563 fallece Siloé y su trabajo queda a cargo de su discípulo predilecto: Juan de Maeda. Sin embargo, doce años más tarde, éste se ve obligado a detener las obras por causa de la crisis producida por la rebelión de los moriscos en 1568. Pasarían trece años hasta que en 1581 Ambrosio de Vico siguiera como responsable de las obras. En 1667 se comienza la gran fachada por parte de Alonso Cano y en 1704 se concluye finalmente su construcción.

No obstante, su estructura sufriría nuevas modificaciones más adelante. La más importante de ellas tuvo lugar en 1926, cuando se llevó a cabo la eliminación del coro y el posterior traslado de sus elementos a otras zonas de la Catedral, hecho que cambió por completo la distribución espacial de la misma convirtiéndola en un espacio de gran diafanidad.

Desde el siglo XVI, y apenas concluida su capilla mayor, la Catedral de Granada ha sido considerada un referente arquitectónico, muchos de cuyos elementos han sido prototipos para construcciones posteriores, y a la que se trasladaban numerosos arquitectos para aprender y perfeccionar sus conocimientos.
De su vista exterior cabe destacar la Torre, la cual (aunque inconclusa) es uno de sus elementos principales debido en parte a su gran envergadura. Ocupa la esquina entre las fachadas norte y principal y se encuentra organizada en pisos siguiendo el orden tradicional, esto es, dórico, jónico y corintio. Consta de tres cuerpos realizados por Siloé, Maeda y Vico, de forma sucesiva, en el inferior de los cuales se encuentra ubicado hoy día el Museo de la Catedral.

Es especialmente importante también su portada principal, obra del gran Alonso Cano, configurada como un gran arco triunfal con tres altos arcos y adornada con relieves en mármol de varias vírgenes y figuras Evangelistas. Su relieve central (el de la Encarnación) es obra de otros artistas locales, como José Risueño. De su interior es especialmente importante su Capilla Mayor, si bien todo el interior de la Catedral nos permite apreciar las importantes y novedosas aportaciones, especialmente por parte de Siloé, que hacen de la Catedral de Granada un edificio tan especial y trascendente.

La Capilla Mayor de la Catedral de Granada

Capilla Mayor

A pesar de lo deslumbrante de la Capilla Mayor, no hay que dejar de prestar atención al resto de capillas de la girola en las que encontramos numerosas obras de artistas granadinos, como Pedro Duque Cornejo; la capilla de Santa Lucía, con la escultura de la misma, obra de Alonso Mena; la capilla de San Cecilio, o el magnífico retablo del Triunfo de Santiago, realizado por Hurtado Izquierdo.

La Capilla Mayor destaca especialmente en cuanto a su amplitud y diafanidad, con un diámetro de 22 metros y una original disposición en forma de amplia rotonda, que permite asistir al culto desde muchos puntos del edificio, a diferencia que en el resto de catedrales medievales, de disposición absidal. La preside un tabernáculo regalo del duque de San Pedro de Galatino, y la corona una gran bóveda a modo de representación celestial, decorada por estrellas doradas y que descansa sobre una serie de columnas corintias organizadas en dos pisos.
En estos pisos se encuentra dividida una serie de paños arqueados que separan pinturas abajo y vidrieras arriba, convirtiéndose en un enorme y magnífico soporte iconográfico en el que podemos admirar escenas de la Vida de la Virgen, del Nacimiento y de la Pasión de Cristo.
La Capilla Mayor acoge a su vez importantes obras escultóricas tales como las figuras de los Apóstoles (también en policromía dorada), los bustos de Adán y Eva obra de Alonso Cano o las grandes figuras de los Reyes Católicos orando.

Órgano de la Catedral

Otros elementos destacables en el interior de la Catedral y que también merecen la atención del visitante son los lienzos de Juan de Sevilla y Pedro Atanasio Bocanegra ubicados en los retablos de piedra del ornato, en el Crucero, o las obras de las capillas laterales (muchas de ellas también de artistas locales) como el Cristo de la Esperanza realizado por Pablo de Rojas o o el antiguo trascoro, desmontado y acomodado en la capilla que acoge la figura de Nuestra Señora de las Angustias tras la eliminación del coro en 1926, diseñado por José de Bada y realizado con mármoles procedentes de canteras locales.