Catedral de Cádiz


Fachada de la Catedral de Cádiz

La Catedral nueva de Cádiz, así conocida por los gaditanos, tiene en realidad otro nombre, el de Catedral de la Santa Cruz sobre el mar o Catedral de la Santa Cruz sobre las aguas.

El popular nombre de iglesia nueva viene dado por la cercanía de la llamada catedral vieja, que es como se conoce en Cádiz a la Parroquia de la Santa Cruz.

El hecho de que sea conocida como catedral nueva tampoco es totalmente incierto, ya que es la última catedral acabada de España.

Su historia aunque relativamente corta, está plagada de curiosidades, como por ejemplo la duración de sus obras, que se prolongaron por más de 100 años, comenzando a construirse el templo en 1722 y acabando se en 1838.

Los factores principales que llevaron a levantar este nuevo templo, fueron el traslado de la sede de la Casa de Contratación desde Sevilla hasta Cádiz en el año 1717, y el ruinoso estado de conservación en el que se encontraba la Catedral gótica del siglo XIII.

El hecho de que la Casa de Contratación se instalará en Cádiz, trajo a la ciudad un importante auge económico gracias al monopolio del comercio con las Indias. Esto provocó que las autoridades de la ciudad vieran la necesidad de tener un templo más acorde con esta nueva situación de Cádiz. Por ello, y ante el mal estado en el que se encontraba la conocida hoy como catedral vieja, tras el asalto anglo-holandes que dejó la ciudad en llamas en el año 1569, el día 5 de mayo de 1722 se colocó la primera piedra de la nueva catedral. El encargado de poner esta primera piedra fue el obispo de Cádiz D. Lorenzo Armengual y de la Mota.

Durante los 116 años que duró la construcción de la Catedral, estuvieron al cargo de las obras varios arquitectos, siendo el primero de ellos Vicente Acero y Acebo, quien realizó el diseño del edificio.

De Acero dibuja un magnífico templo al estilo barroco, con una planta en forma de cruz latina, rematada en el extremo del crucero con una girola, inspirándose en dos obras de su homólogo Diego de Siloé, la Catedral de Granada y la Catedral de Guadix.

De Acero se mantuvo en el cargo hasta 1729 cuando el cabildo eclesiástico lo destituye y coloca al frente de las obras a Gaspar Cayón. A este último lo sucede en el cargo, su sobrino el arquitecto Torcuato Cayón a mediados del siglo XVIII.

Torcuato Cayón, imprime en la Catedral la transición del estilo barroco al neoclásico. Modificando parte de su frente, laterales, así como disminuye la altura prevista para la ubicación de la cúpula sobre el crucero y la altura de las dos torres. La cuales coronó cada una con estatuas.

En 1783, comanda la obra de la Catedral Miguel Olivares. Desde 1790, la dirección de la obra pasa a manos de Manuel Machuca. Finalmente, hasta la terminación de las obras, la supervisión estuvo a cargo de Juan Daura.

Altar mayor de la Catedral

La Catedral de Cádiz se presenta en su interior con una distribución de la planta en forma de cruz latina. Se divide en tres naves, observándose al fondo el crucero, con una girola pentagonal, y en su parte superior rematado por una cúpula. Esta impresionante cúpula, es un elemento único dentro de las catedrales, ya que no se conoce otra catedral cuya cúpula presente este revistimiento de azulejos amarillos, que hacen que la catedral de Cádiz sea tan fácilmente reconocible.

Las naves quedan claramente definidas por hileras de columnas del corintio, que sostienen las bóvedas que forman la techumbre, por lo que son gruesas y fuertes

El altar mayor se ubica en el Presbiterio, en el se observa un templete de estilo neoclásico realizado con mármoles de colores y jaspe rojo, con advocación a la Inmaculada Concepción.

En todo el perímetro de la Catedral nos encontramos con 16 capillas entre las que destacan la de San Sebastián con un Ecce Homo esculpido por Luisa Roldán, la capilla de los patronos de Cádiz: San Servando y San Germán, la capilla de las reliquias o la capilla del Sagrado corazón donde encontramos una impresionante escultura en bronce de Mariano Benlliure. De las 16 capillas, la primera en abrirse al culto fue la de la Asunción.

Otro de los elementos más llamativos de la Catedral, es el Coro.

Este espacio provisto de una doble sillería de madera de cedro, caoba, roble y ébano, dispone de una sillería alta con 41 sillares de madera muy ornamentados y labrados, procedentes de la Cartuja de Sevilla y otra sillería baja que procede de la Catedral vieja.

Sobre la sillería se encuentran tres grandes órganos del año 1870, con más de 2400 tubos y tres teclados.

El recinto se cierra con un gran enrejado de hierro con motivos isabelino, rematados por el escudo catedralicio y los bustos de los Santos Patronos.

Muy destacable también es la gran custodia de plata que contiene la Sagrada Forma de la festividad del Corpus.

No podemos abandonar el interior de la Catedral, sin descender a la cripta.

La Cripta se sitúa en el espacio que hay debajo del altar mayor y por debajo del nivel del mar. Este espacio de una impresionante arquitectura y sonoridad fue construido para depositar los restos mortales de obispos, canónigos, además de ilustres personajes gaditanos, como el músico Manuel de Falla, o el escritor José María Pemán.

La cripta, realizada en piedra ostionera, fue el primer recinto construido de la catedral, y la única que vio acabada Vicente Acero antes de ser destituido. Llama poderosamente la atención la sonoridad del lugar, donde puede incluso escucharse el sonido del mar.

En la cripta se puede observar una capilla presidida por un crucifijo, del Cristo de la Aguiniga, del siglo XVIII, proveniente de América y en la que se encuentran los sepulcros de los obispos de la ciudad de Cádiz, desde la designación del templo como Catedral.

Una de las leyendas que existen sobre la cripta de la catedral, es la referente al cuerpo incorrupto de una niña que se puede ver en una urna de cristal.

Al comprar la entrada de la catedral, os recomiendo que compréis la que incluye la subida a la Torre del Reloj.

La Torre de Levate, o Torre del Reloj de la Catedral de Cádiz, alcanza una altura de 56 metros, aunque, los visitantes sólo podrán elevarse hasta los 40 metros, donde se encuentra el campanario y desde cuyo balcón se disfrutan de una magnífica panorámica tanto de la ciudad como del Atlántico.

Esta torre recibe su nombre del reloj realizado por el maestro José Miguel de Zugasti en 1851, por lo que se trata uno de los más antiguos de España. Recientemente ha sido restaurado respetando al máximo las piezas originales, devolviendo a su apariencia original su minuciosa y elaborada mecánica. El reloj se encuentra a unos 29 metros de altura y se puede observar durante el ascenso al campanario.

Desde esta torre del reloj, al mirar a la plaza de la Catedral, descubriremos algo que pasa desapercibido a pie de calle, y es que en el suelo de la plaza hay trazada una réplica, a escala, de la planta de la Catedral. Este plano, está hecho con piezas de mármol blanco, que destacan sobremanera del suelo oscuro de la plaza.

Plano de la Catedral

Volver a Cádiz: Ruta Plaza San Juan de Dios – Playa de la Caleta